Transformación digital: ¿De arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba?

Transformación digital: ¿De arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba?

 

La transformación digital (DX para abreviar) es un tema muy candente hoy en día. En términos generales, se la puede definir como la práctica de aplicar nuevas tecnologías digitales en pos de lograr mejoras de negocio, tales como transformar o automatizar procesos de trabajo con tecnología, por ejemplo robots y dispositivos conectados móviles, utilizar analítica para promover mejores decisiones o recurrir a inteligencia artificial tratando de reemplazar interacciones humanas.

DX puede beneficiar prácticamente cualquier proceso de negocio, desde prácticas de contratación hasta investigación de mercado, y también decisiones de planificación y programación.

En manufactura, la aplicación más importante de DX está en mejorar la operación núcleo del negocio: el proceso de manufactura real. Muchos tienen programas DX enfocados en las métricas de producción de planta, tales como seguridad, rentabilidad del producto, calidad, confiabilidad de planta y sustentabilidad. Teniendo en cuenta que los ingresos de estas empresas provienen de lo que producen, se justifica plenamente tener este criterio.

De modo que, si bien el propósito de DX es simple, hay preguntas inquietantes que pueden bloquear este tipo de iniciativa. ¿Dónde empezar? ¿Cómo saber si se está teniendo éxito? ¿Quién debería ser el responsable? Es aquí donde aparecen dos enfoques diferentes a la hora de encarar la transformación digital.

 

De arriba hacia abajo

Al hablar de tecnologías digitales en red, las empresas suelen pensar en el departamento de informática para liderar los programas de DX, algunas veces con la ayuda de los departamentos de ingeniería e investigación y desarrollo. Toda esa gente se encargará de buscar y probar soluciones o arquitecturas aplicables, con la expectativa de conseguir resultados de negocio positivos a partir de las funciones que utilizan las tecnologías seleccionadas.

Las empresas suelen apuntar a iniciativas como tecnologías de nube, analítica o implementación estandarizada de alguna otra infraestructura digital mientras se aseguran que seguirán las prácticas de ciberseguridad en toda la empresa. Dentro de este contexto, en los últimos años han aparecido plataformas de software de ‘analítica de empresa’ o ‘IoT de empresa’.

Es posible que las empresas tengan una idea amplia de las aplicaciones que implementan, pero no siempre conocen los casos específicos de utilización. Esto es lo que se denomina concepto ‘de arriba hacia abajo’.

 

De abajo hacia arriba

Está claro que lo principal es la unidad operativa, o sea la planta de manufactura. Es allí donde realmente está la acción. Estas instalaciones suelen ser la fuente de valor de una empresa y tienen su propia gestión, presupuesto y prioridades.

Para cumplir con los objetivos, el departamento de operaciones de una planta a cargo de los proyectos de transformación digital suele tomar decisiones acerca de inversiones y asignación de recursos en base estrictamente a los objetivos del sitio, tales como seguridad de personal, salud de equipos, tiempo de producción, productividad y contención de costos.

Nadie conoce mejor si un nuevo proceso de trabajo o un cambio en la producción resulta práctico y cuál será el impacto real en el negocio que el personal de operaciones de estas instalaciones. También conocen cuáles son los problemas inmediatos que convendría resolver e iniciar ellos mismos proyectos DX para resolverlos. Esto es lo que se denomina concepto ‘de abajo hacia arriba’.

 

Mezcla de enfoques para DX

Entonces, ¿cuál es el enfoque que produce los mejores resultados? Ha adivinado… la respuesta pasa por una combinación de los dos conceptos ya mencionados.

La gente a nivel de instalación se mueve rápido. Puede cuantificar fácilmente el retorno de la inversión de un proyecto DX, ya que conoce su impacto en el negocio y cómo vincularlo con los sistemas digitales específicos a la instalación. También tiene la experticia de dominio para responder a los problemas de manufactura, ya que conocen en detalle cómo trabajan sus equipos y procesos, algo que los científicos de datos y los gurús de la tecnología DX no necesariamente tienen que conocer.

A medida que se incorporan nuevas tecnologías digitales, es importante asegurarse de que los operadores de una instalación están dispuestos a cambiar y adoptar las nuevas herramientas digitales o prácticas de trabajo que aporta el proyecto DX.

Se pueden tener todas las mejoras tecnológicas posibles a su alcance, pero no pasa nada a menos que la gente de la instalación quiera implementar la ‘nueva manera digital’.

Sin embargo, a nivel de instalación, es probable que no se sepa cómo reproducir un programa digital exitoso de una planta en múltiples plantas o encontrar usos a nivel de empresa para sus datos, y es casi seguro que no tienen los fondos para hacerlo. Además, muchas veces no se sienten tan confortables con las tecnologías avanzadas, tales como las que servirían para mover datos desde sus propias instalaciones a la nube.

El gran riesgo es que haya un conjunto de soluciones específicas a una instalación con altos costos de soporte que el resto de la organización no pueda aprovechar.

Los programas liderados por la empresa normalmente prestan gran atención a una amplia aplicabilidad y estandarización de una arquitectura o solución. Las organizaciones informáticas responden ofreciendo datos ampliamente disponibles y reutilizables. Pero a veces no conocen los tipos de datos y conexiones específicos que se necesitan para una determinada aplicación, lo que puede generar ‘lagunas de datos’ que son difíciles de usar. Carecen de la necesaria experticia de dominio, lo que puede llevar a una pérdida de funcionalidades críticas o entrega de aplicaciones sin resultados. Y sin un trabajo duro para lograr la aceptación de los proyectos a nivel de personal de las instalaciones, se corre el riesgo de que todo sea en vano si nadie lo implementa o ‘cierra el lazo’.

Según Peter Zornio, la transformación digital sólo sirve si hay una fuerte conexión entre los equipos digitales de una empresa para impulsar la visión y las operaciones de planta a nivel de campo en pos de resolver problemas específicos y mensurables.

Una de las mejores formas de conseguirlo es establecer un equipo DX encargado de reunir a los responsables en informática, tecnología operativa (OT), ingeniería y negocio a nivel de empresa y de planta con el fin de priorizar los problemas que quieran resolver y luego implementar proyectos piloto. Es importante encontrar personas en las instalaciones capaces de liderar estos proyectos y compartir sus experiencias con otras instalaciones.

El secreto está en descubrir cómo escalar esas soluciones en la empresa y evitar un ‘purgatorio piloto’. Si no se hace, ambos grupos quizás tengan ilusiones de progreso cuando en realidad, tan sólo se están generando más silos con soluciones de implementación limitada.

Es por eso que lo importante es combinar el conocimiento de negocio y operaciones del personal de planta con los conocimientos tecnológicos y de soporte a nivel informático e ingeniería para conformar un equipo sólido destinado a lograr la transformación digital.

 

Preparado en base a una charla con Peter Zornio, CTO de Emerson Automation Solutions.

Modificado por última vez en Jueves, 09 Enero 2020 15:38
© 2018 Editorial Control. Desarrollado por Estudio Pionero.